
O homem que nao mato Salgueiro Maia
O capitão Salgueiro Maia (Foto tomada el 25 de Abril de 1974.Alfredo Cunha.)era um homem de coragem. No confronto decisivo da Rua do Arsenal foi o sangue frio de Salgueiro Maia que tornou vitoriosa a revolução. A sua serenidade face à força inimiga obrigou a que o soldado atirador, sob ordens de um subordinado do brigadeiro, não fosse capaz de premir o gatilho. A serenidade do Capitão Salgueiro Maia, sabendo que tinha a sua cabeça na mira do atirador, congelou a situação.
Só a conjugação da coragem do Comandante da força revoltosa de Santarém, o desespero do comandante da força do regime e a recusa do soldado em disparar permitiram o desenlace feliz daquela situação que, no plano militar, era absolutamente desfavorável aos revoltosos.
Assim se decidiu o destino da revolução.
Fernando Sottomayor desobedeceu a um ordem para matar Salgueiro Maia
O relatório da operação 'Fim Regime' refere que às 10h45 de 25 de Abril de 1974, na Ribeira das Naus, junto ao Terreiro do Paço, o alferes miliciano Fernando Sottmayor, comandante de um pelotão de carros de combate M47 (tanque) do Regimento de Cavalaria 7, se recusou a obedecer à ordem do brigadeiro Junqueira dos Reis, para disparar sobre o capitão Salgueiro Maia. Nem o facto de ter uma pistola apontada à cabeça fez com que jovem oficial abrisse fogo sobre o comandante operacional da Revolução dos Cravos. O brigadeiro, 2º comandante da Região Militar de Lisboa e responsável pelas forças que tentaram travar a coluna que vinha de Santarém, deu-lhe voz de prisão. O seu gesto evitou uma banho de sangue entre soldados portugueses e terá garantido o sucesso da Revolução de Abril.

(Fernando Sotomayor a esquerda.foto PAULO NOVAIS/LUSA18 abril 2009)
"Muitas vezes interrogo-me como fui capaz de fazer aquilo mas, felizmente, correu tudo bem", recorda ,35 anos depois. Embora a sua acção tenha sido referida em diversos documentários e no filme 'Capitães de Abril', de Maria de Medeiros, Fernando Sottomayor esteve sempre à margem das comemorações da Revolução e do protagonismo mediático. Até este ano.O dia 18 de abril de 2009, na Mealhada, participou num almoço com muitos dos ex-militares que integraram a coluna de Salgueiro Maia que saiu da Escola Prática de Cavalaria. Os homens que estavam do outro lado, contra quem não disparou e que quiseram homenageá-lo e integrá-lo no grupo que ajudou a acabar com quatro décadas de ditadura em Portugal.
Realço o momento de alta tensão, na Ribeira das Naus, em que o Brigadeiro dá ordem ao Alferes para disparar sobre o Salgueiro Maia e os que o acompanhavam. Esse Aferes tem nome, chama-se Fernando Sottomayor. Recusou-se a disparar e todos os subordinados o acompanharam na sua decisão. Decidiu-se aqui o curso dos acontecimentos do 25 de Abril, que viriam a ser vitoriosos.
35 anos para encontrar o Fernando Sotomayor e agora, 18 de Abril de 2009,aquí esta um dos mais grandes homems da historia portuguesa.
Que suo nome nao sea esquecido.
Este comentário foi removido pelo autor.
ResponderEliminarEl hombre que no mató a Salgueiro Maia
ResponderEliminarBy Microalgo
Además, considero que los que obedecen justifican la existencia de los que mandan (José Reyes Fernández: De Cómo Burlé al Ejército dos Veces y aún así Regresé de Cádiz Hecho un Hombre).
El 25 de Abril de 1974, tras la acordada señal de la conocida canción de José Afonso en Radio Renacimiento, varios destacamentos portugueses se alzaron contra la dictadura militar que sustituyó a la de Salazar (incapacitado para el gobierno en 1968). La revuelta fue organizada por oficiales de baja graduación (que la historia reconoció después como “los Capitanes de Abril”). Uno de ellos, Salgueiro Maia, condujo su columna desde Santarém hasta la misma Plaza del Carmo, frente a la sede del gobierno. Antes de que se rindiera éste, tuvo lugar un curioso suceso cerca de allí, en el Terreiro do Paço. En la película de María de Medeiros (Capitanes de Abril) se supone que es el mismo General Pais (director de la PIDE, la temible policía política del Régimen) quien protagoniza parte de este suceso, pero parece que en realidad fue el General de Brigada Junqueira dos Reis, leal al gobierno, quien cortó la Calle del Arsenal con un grupo de tiradores, el Regimiento de Caballería nº 7 y dos blindados, y conminó a los rebeldes a rendirse. Hasta él se acercó el muy joven Teniente Alfredo Assunção para exponerle la situación. Como única respuesta, el Teniente recibió tres puñetazos del General. Assunção no los devolvió. Encajó como pudo y volvió a sus posiciones.
Entonces Salgueiro Maia fue el que se acercó a mitad de camino entre sus posiciones y las de Junqueira dos Reis.
Es fascinante el personaje de Fernando José Salgueiro Maia, que murió en 1992, víctima de un cáncer, sin haber recibido ningún reconocimiento oficial por su participación en esa revuelta. Tras el golpe militar y el derrocamiento de la dictadura se negó en redondo a formar parte del nuevo gobierno y se reintegró a su unidad. Pero hoy no quiero hablar de él. Ya la historia lo ha mencionado mucho, y con toda justicia, ya que fue uno de los principales protagonistas de ese pedazo de la historia.
Junqueira dos Reis conminó a Maia para que se acercara hasta su retaguardia, y éste se negó, respondiendo que quería que el General se acercara hasta él para hablar en las mismas condiciones. Entonces Junqueira dos Reis se dirigió a uno de los alféreces que ocupaban la torreta de uno de los dos blindados y que empuñaba una ametralladora pesada y le ordenó que disparara sobre Maia.
Y esto, sólo esto, es lo que me anima hoy a escribir: Ese hombre se negó. Bajó de la torreta y fue inmediatamente detenido. Si la revolución de los claveles hubiera fracasado, habría sido, sin duda, fusilado. Pero ante su negativa, el otro soldado que ocupaba la torreta del blindado adyacente se quitó el casco y se bajó de su puesto. Y los tiradores se echaron el fusil al hombro y, dejando a Junqueira dos Reis gritando como un descosido (dio dos tiros al aire, incluso), se dirigieron a hablar con Maia. Y, según parece, un momento después volvían a su puesto, se montaban en los blindados y se unían a la columna de Maia.
La Revolución de los Claveles se saldó, finalmente, con cuatro muertos, todos civiles (desde una ventana de la sede de la PIDE alguien disparó con una ametralladora sobre la gente congregada ante su puerta).
Me ha costado encontrar el nombre de ese alférez, el hombre que no mató a Salgueiro Maia. Se llamaba Fernando Sottomayor.
Que no se pierda de la memoria el nombre de la gente que debe ser recordada. Que no se pierda. Nuestro concepto de la civilización puede depender de ello.
Tomado de http://lazonafotica.wordpress.com/2006/11/02/el-hombre-que-no-mato-a-salgueiro-maia/
Enhorabuena. Muy interesante, y más todavía en la fecha que estamos. Nuestro viaje a Lisboa en un día tan importante para Portugal y para la Península Ibéria, con estas aportaciones, resultaré aún más provechoso.
ResponderEliminarFina
el viaje RESULTARÁ aún más provechoso
ResponderEliminarMuito bom trabalho Alfonso.
ResponderEliminarVê-se mesmo que és de história...
Hehe.
A ver se hoje dormes melhor do que ontem.
Descansa e um abraço!